27 de agosto de 2009

Eólica marina en Chipiona y Barbate

Hace ya un tiempo que quería escribir sobre este tema, sin lugar a dudas polémico, pero sobre todo diría que ejemplo claro de lo que ocurre en este país de locos.

Y es que no se como, pero está claro que a consecuencia de las, al menos para mi, indefendibles luchas políticas, también el tema de la energía eólica marina se ha politizado, generando unas impresionantes luchas ideológicas en torno a él, o no (que diría el otro). Y digo "o no" porque no creo que haya luchas ideológicas detrás de estos enfrentamientos, sino luchas mobiliarias, o lo que es lo mismo, luchas por el sillón de las alcaldías, que parece que es lo único que interesa a nuestros políticos, en lugar del interés común.

¿Qué como puedo decir esto?. El ejemplo más claro lo tenemos en la Diputación de Cádiz, que creó un Foro sobre eólicas marinas con un posicionamiento claro desde el principio y con el que se consiguió movilizar a gran parte de la población de La Janda en contra de estos proyectos. Muchos de los que participaron en el mismo hoy se muestran defraudados y se sienten manipulados. Curiosamente hoy, con la eólica marina de plena actualidad en Chipiona y Barbate el foro no existe.


Y una cosa me llama poderosamente la atención en esta Andalucía donde, desgraciadamente, el espíritu crítico brilla por su ausencia. Todo el mundo sabe que ocurrirá si se instalan los parques eólicos marinos: se perderá la pesca, habrá fuerte impacto paisajístico, el turismo desaparecerá... pero lo que más me sorprende es el interés por mantener ¿intacto? el medio litoral.

Digo esto porque, frente a la postura de las asociaciones ecologistas que apuestan claramente por estos parques eólicos, el principal argumento en contra de los mismos es ambiental, y defendido por poblaciones que han apostado fuertemente por el turismo, donde existen miles de viviendas ilegales por toda la costa, donde se ha intentado construir sobre dunas y se ha ocupado prácticamente todo el litoral, sin que importe el medio ambiente y donde curiosamente algunos de los que se alzan en protectores de nuestras cosas tienen edificaciones construidas al margen de la legalidad en primera línea de costa y promueven su legalización, en una política de hechos consumados.

Ahora estos mismos se pronuncian en contra de las eólicas, pero los argumentos que escucho son sólo titulares huecos: grandes proclamas, pero sin grandes argumentos detrás.

Y más curioso me parece que no se quieran ver los parques ya instalados en otras latitudes, sin que se haya producido la ecatombe que se predice aquí.

No quiero con esto decir que no haya que estudiar donde ponemos los parques eólicos. Lógicamente deberán pasar su trámite de evaluación de impacto ambiental y ahí es donde se deben analizar sus pros y contras ambientales. Pero estudiados por los técnicos del Ministerio de medio ambiente y la consejería del ramo, y no me cabe duda de que unos serán aprobados y otros rechazados. Pero dejemos analizarlos a los profesionales del tema.

Sinceramente tengo mis sospechas de lo que hay detrás de estos movimientos, pero los dejaré para otro día. Sólo les daré un apunte ¿cómo se corrigió el impacto ambiental que se iba a producir con la instalación del cable eléctrico submarino entre Marruecos y España y que pasaba por Tarifa?. Adivinen.

No dudo que haya impactos, pero cuando empresas, ecologistas y técnicos en medio ambiente coinciden en que son viables y ecológicamente sostenibles, cuando en países como Dinamarca, Suecia, Reino Unido, Alemania... se están instalando, me parece increíble pensar que todos ellos se han equivocado y que son los políticos locales los únicos que se han dado cuenta de que se comete una auténtica barbaridad ambiental.

En fin, como les digo asisto estupefacto al debate originado por el parque eólico ubicado frente a Chipiona, como asistí al que se produjo en el caso el proyecto "Mar de Trafalgar". Sólo espero que quien debe tomar la decisión la tome en función del interés público y no en función de lo que interese a su partido a nivel local.

Por cierto, los parques eólicos marinos no se ubican en ningún municipio sino en el mar, el cual no está regido por los intereses locales sino los generales.

3 comentarios:

gilnux dijo...

Más claro, agua. Brillante exposición. A ver si algún día aprendemos a hacer las cosas de manera diferente en este país.

G.

Anónimo dijo...

bueno, supongo que no sabrá que en la localidad de Chipiona existen corrales de pesca, no sé si sabe que es la puerta de la desembocadura del Guadalquivir y del Parque Natural de Doñana (zona de crianza de innumerables especies).
A veces, lo que parece no es...

El Playero dijo...

Por supuesto que se que existen corrales de pesca, uno de ellos incluso es monumento natural. Pero lo cierto es que se encuentran en la línea de costa, cuando los molinos estarán a varias millas. ¿no les afectará más la ampliación del puerto de Chipiona?, pero sobre esto veo pocas quejas, pese a que desaparecerá practicamente la playa de Montijo.

Respecto a la desembocadura del Guadalquivir no veo donde está el problema. ¿que hace más daño al río, un parque eólico a millas de distancia o los innumerables dragados que el río ha sufrido?. ¿o los innumerables embalses de su cuenca?. El Guadalquivir tiene numerosos problemas, pero no creo que este sea uno de ellos: desde contaminación por metales pesados en su desembocadura a los episodios de turbidez de este mismo año, pasando por el conflicto de los riancheros, los vertidos sin depurar de algunos municipios costeros...

Y respecto a Doñana, creo que el hecho de que una asociación como WWW/ADENA apoye el proyecto lo dice todo, por cuanto fueron los que hace 40 años empujaron para lograr la protección de este espacio.

Lo dicho, puedo asegurarle que conozco muy bien la zona y sus valores naturales, así como sus costas y los principales proyectos urbanísticos y de infraestructuras de la zona y sigo sin ver donde está el problema del parque eólico marino.

Más problemas para sus costas suponen las obras e infraestructuras costeras que se suceden en la costa de Huelva y la regulación del Guadalquivir que está provocando que en zonas como la playa de MOntijo o en la zona de Costa Ballena tengamos un retroceso de la costa de casi 2 m por año, y no hay más que acercarse a la zona de Aguadulce para ver sus consecuencias.

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