12 de octubre de 2009

Navegantes portugueses

Alguna que otra vez he escrito sobre historia. No puedo ocultar que siento un gran interés por estos temas, entre otras cosas porque, al margen de reyes y emperadores, se nos muestra la vida de tantas y tantas personas (anónimas o no) que nos han marcado el camino para ser lo que hoy somos.

Y en todo el proceso histórico hay unas personas por las que siento debilidad: aquellos intrépidos navegantes capaces de desafiar a los elementos en unos barcos que, vistos desde el año 2009, nos parecen embarcaciones endebles y en las que creo que pocos estaríamos dispuestos a embarcarnos. Pero a pesar de todo ellos lo hicieron y ensancharon el mundo uniendo sus continentes.

Hoy quiero rendir homenaje a algunos de esos marinos, que pusieron las bases del planeta tal como hoy lo conocemos. No les llamaré descubridores, porque ¿quién descubrió América o Australia?, si allí ya había población cuando ellos llegaron significa que alguien descubrió esas tierras antes, aunque el egocentrismo occidental nos lleve a pensar que todo lo ocurrido parte de nosotros y que no hay historia sin Europa. Pero lo cierto es que los viajes de estos personajes permitieron una primera gran globalización: conocimientos, enfermedades, alimentos... pasaron de unos a otros continentes.

Entre estos grandes navegantes siempre pensamos en españoles, ingleses, holandeses o venecianos y genoveses. Pero hubo muchos más, entre ellos los portugueses. Muchas veces olvidados y del que aparte de Vasco de Gama pocos más parecen conocerse.

Pero fueron ellos los que abrieron la épica de los grandes viajes intercontinentales desde el continente europeo, con sus viajes a las indias en busca de especias. Unos viajes que no fueron ni mucho menos improvisados, sino reflejo del conocimiento científico del Reino de Portugal en el S. XV, y que tuvo su mayor traducción en la Escuela de Sagres fundada por el gran Enrique "El Navegante" y su mayor logro en el cruce del Cabo de Buena Esperanza por Vasco de Gama.

Este hecho sirvió de estímulo para el Reino de Castilla. Así, si Portugal se lanzo a la aventura atlántica en parte motivado por la imposibilidad de seguir su expansión terrestre al toparse con una poderosa Castilla, ésta se embarcó en la búsqueda de la ruta occidental a las indias ante la imposibilidad de usar las rutas portuguesas.

Lo cierto es que para la historia parecen haber quedado más los navegantes castellanos que los portugueses, pero la trascendencia de la expansión de Castilla por América, tanto por lo que tuvo de epopeya como de perdurabilidad en el tiempo, no puede ocultar el papel de pioneros de los portugueses en la navegación oceánica.

Quizás parte de ese olvido se deba a la desaparición de la Casa de Indias, desaparecida en el terremoto de 1755, y que contenía toda la información del comercio con las indias. También en esto Portugal fue precursora de las acciones castellanas, en este caso de la fundación de la Casa de Contratación. Y es que como digo el reconocimiento a los navegantes e instituciones portuguesas es más que merecido.

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